La Religión Escandinava VI

ODÍN

6.- El culto

6.1.- Templos

Para un observador acostumbrado a los edificios grecorromanos o
cristianos los germanos parecían no tener templos. Tácito (Germania
IX, 3) dice tajantemente:

“Además les parece poco correcto para la majestad de los dioses
celestiales encerrarlos en muros y representarlos con apariencia
humana, prefieren consagrarles bosques y selvas y llaman con el
apelativo de dioses a esa realidad misteriosa que únicamente la fe
les hace ver”

Al hablar del culto a la diosa Nerthus (Germania XL, 2) los detalles
del emplazamiento del carro de la diosa no dejan en ningún momento
lugar para pensar que se sitúe en una localización distinta de la
natural.
Adán de Bremen (I, 7-8) se expresa en términos muy semejantes:

“(los sajones) consideraban que no convenía a la majestad y la
dignidad de los dioses celestiales ser encerrados en templos ni
figurados en forma humana: les consagraban bosques y selvas, les
ponían los nombres de sus dioses y los creían dotados de una
importancia enorme. Sobre todo los árboles frondosos y la fuentes
les parecían merecer un culto particular, pero también veneraban los
troncos de árboles que fueran especialmente imponentes (habla luego
de la columna Irminsul)”

En realidad se trata de una apreciación errónea puesto que se
conocen diversos lugares de culto entre germanos y escandinavos.
En la religión familiar la sala de reuniones debidamente
acondicionada (en la que se crean los lazos mágicos que la
sacralizan) hacía las veces de templo y en ella se realizaban los
banquetes sacrificiales (como se deduce, por ejemplo, de las
Austrfararvísur de Sigvatr Þórðarson). En las reuniones del þing, el
territorio acotado era consagrado y actuaba como si de un templo al
aire libre se tratase, en algún caso bajo la sombra de un enorme
árbol o una columna sagrada (siguiendo el modelo de las reuniones de
los dioses en torno a Yggdrasill -o viceversa-).
Las turberas donde se realizaban sacrificios hacen también las veces
de templos. A los emplazamientos en la naturaleza (en bosques,
altozanos, praderas, etc.) a los que son muy aficionados los pueblos
indoeuropeos se les denomina vé entre los escandinavos. Un poco más
complejo es el hörgr (haerg en Beowulf, 175), quizás altar de
piedras, que no parece contar generalmente con una estructura
edificada aunque las fuentes discrepan. Cuando ya tenemos una
construcción en madera se suele nombrar como hof. Mayores problemas
encontramos a la hora de figurarnos el interior de los templos; la
descripción que aparece en la Eyrbyggja saga (4) que corresponde al
templo que Þórólfr construyó en Islandia dedicado a Thor con
materiales que trajo del templo del mismo dios en la isla de Mostr
en Noruega, presenta problemas por su aparente semejanza (parcial)
con las iglesias cristianas:

“Hizo construir un hof que era un gran edificio. La entrada se
encontraba en un muro lateral, cerca de uno de los extremos … y el
interior era un lugar de asilo sagrado (hofshelgi = inviolabilidad
sagrada). En pleno centro había una zona parecida al coro de
nuestras actuales iglesias y en medio del suelo había un estrado
como un altar en el que se situaba un anillo abierto de dos onzas de
peso; sobre ese anillo se hacían todos los juramentos, el sacerdote
del templo debía de cargarlo y transportarlo a cualquier reunión que
se hiciese. Sobre el estrado se encontraba igualmente el recipiente
en el que se recogía la sangre de los sacrificios; contenía una rama
sacrificial … que servía para hacer sobre la concurrencia
aspersiones de sangre … de los animales sacrificados en honor a
los dioses”

Un ejemplo de templo islandés lo ofrece el de Hofstadir, con una
edificación de 36 metros con una gran sala alargada centrada por un
fuego y una pequeña habitación con varios hogares para los
sacrificios.
El templo principal de Suecia era el de Upsala que describe Adán de
Bremen (IV, 26) del que decía que estaba todo adornado de oro. Dos
escolios (134-135) puntualizan la existencia en las inmediaciones de
un árbol sagrado y una fuente y de una cadena de oro que rodeaba el
templo y colgaba del tejado del mismo.
Resulta muy complicado determinar si hubo una evolución en los
lugares de culto entre los germanos puesto que tanto Tácito como
Adán de Bremen, en los dos extremos cronológicos de nuestra
información transmiten una misma noticia, por otra parte Tácito en
otro momento (Annales I, 51) habla del templo de Tamfana destruido
por Germánico. El sistema social germano, por la misma razón que no
propiciaba la proliferación de una casta sacerdotal tampoco generó
templos permanentes y de gran tamaño, salvo casos excepcionales. La
religión familiar y tribal poseía los medios de confeccionar los
lazos sagrados que convirtiesen cualquier emplazamiento en el
equivalente de un templo.

6.2.- Representaciones de los dioses

Vimos que Tácito negaba rotundamente la antropomorfización en la
representación de los dioses entre los germanos, pero en otro
momento (Germania VII, 3) da a entender que llevaban a la batalla
efigies y emblemas hechos con maderas de bosques sagrados. No
podemos saber si eran signos distintivos de cada grupo de
combatientes o si eran estatuas de dioses. Adán de Bremen (IV, 26-
27) al hablar del templo de Upsala especifica la existencia de un
grupo escultórico con Odín, Thor y Freyr, que parece repetirse en la
Kjalnesinga saga (2) cuando se dice: “el dios Thor se situaba en
medio y otro dios a diestra y a siniestra”. En el templo de
Trondheim, según el Flateyjarbók (I, 268) la situación era la
siguiente:

“Thor aparecía sentado en medio y era al que más se honraba, Era
enorme y todo adornado de oro y plata. Era magnífico, dispuesto de
tal modo que podía sentarse en su carro que precedían dos machos
cabríos …”

Recuerda bastante el carro de Nerthus descrito por Tácito salvo que
en el relato del historiador latino en ningún momento se puede
suponer que en el interior viajase una imagen de la diosa, sino que
más bien parece que lo que se producía era una supuesta teofanía.
Aún sin gran seguridad parece que los germanos, por lo menos en la
época vikinga tuvieron un tipo de estatuaria en madera a la que se
añadían adornos que resulta bastante semejante a la que se testifica
entre los eslavos en la fase final del desarrollo de su religión.
Los germanos de las zonas en contacto con Roma utilizaron los
vehículos artísticos clásicos para representar a la divinidad
(Nehalennia, matres) por lo que no es de extrañar que sea este
influjo (o el cristiano) el que determinase el surgimiento de la
estatuaria sagrada.

6.3.- El culto, sus fases y significado

La ceremonia principal entre los germanos lleva el nombre de blót,
un rito sacrificial en dos grandes tiempos. En primer lugar los
miembros que tenían obligación de hacerlo procuraban las víctimas
sacrificiales, cuya muerte en el hogar central marcaba el comienzo
de la primera parte del rito. Se recogía la sangre en un recipiente
especial y con ramas se hacía una aspersión general sobre los
presentes y los muros de la sala del sacrificio y se tomaban los
auspicios. Posteriormente y tras cocinar la carne comenzaba la
segunda parte del rito que es el banquete sagrado. Se trata de un
rito de cohesión grupal en el que el animal marca el nexo de unión
entre hombres, dioses y en su caso difuntos. Una parte del animal se
debía a los dioses que presidían la ceremonia; en ciertas fiestas
(especialmente en el álfablót, fiesta del solsticio de invierno)
había una mesa de jól, que se abastecía para los difuntos y por
último la parte principal se repartía entre todos los participantes
en la comida. Los banquetes eran los lugares en los que se tomaban
decisiones importantes y en ciertos casos se hacían juramentaciones.
El ámbito sagrado aseguraba el marco cierto para el cumplimiento
posterior de lo decidido, por lo que el banquete se convierte no
sólo en un medio de socialización y de nivelación por el mecanismo
del reparto sino también en un medio fundamental para sustentar el
equilibrio (la paz familiar o tribal) por el mecanismo del consenso.
La importancia de los lazos que crea el sacrificio para la
estabilidad se testifica en la existencia de una compleja red
sacrificial tal como aparece en la Guta saga:

“El país entero tenía un blót supremo y común a todos y luego cada
tercio del país tenía su blót y cada grupo menor hacia blót más
pequeños en que se ofrecía ganado, comida y cerveza. Se les llamaba
hermanos en el sacrificio porque sacrificaban todos juntos”

Ingrediente fundamental en la ceremonia era la cerveza que sellaba
por medio del éxtasis la hermandad de los banqueteadores, los
cuernos debían circular según una rotación benéfica que potenciaba
la capacidad unificadora del brebaje. Se testifica una vez más la
importancia del extatismo como componente fundamental de la religión
escandinava. Gracias al éxtasis las decisiones comunes están
dirigidas por la divinidad que puede manifestarse mejor y tiene el
camino más libre (para penetrar en el hombre) en los estados
alterados de la conciencia. El éxtasis del banquete va parejo con el
éxtasis poético y tiene concomitancias con el éxtasis guerrero. Se
trata de una característica muy arcaica, otra más de las que
testifica la religión germana, y que nos entronca en un mundo que
aunque muy posterior al de los textos romanos o védicos parece
plasmarnos una sociedad de un tipo menos desarrollado.
Un animal que juega un papel fundamental en el sacrificio es el
caballo, relacionado con el acceso a la soberanía; su consumo fue
muy perseguido por las autoridades cristianas lo que indica su rango
significativo fundamental como víctima sacrificial. El verraco o
jabalí también son animales sacrificiales de primer órden y quizás
tengan que ver con los grupos de guerreros (en el más allá los
einherjar de Odín se alimentan de la carne inacabable de Saehrímnir)
aunque también se sacrifican en honor a Freyr para propiciar la
fertilidad.
Las fiestas germanas suelen producirse en los momentos críticos del
año, equinoccios y solsticios, cumpliendo seguramente un papel en la
configuración ritual del año cuyas diversas fases convenía conocer
con cierta precisión para así realizar en el tiempo adecuado las
tareas agrícolas.
De todos modos, así como en lo que respecta a la teología y
mitología la criba cristiana no resultó muy destructiva, en lo que
respecta a los rituales, y especialmente al blót, dado su papel
fundamental en la consecución del consenso, la intransigencia
cristiana fué más destructiva y la documentación no es todo lo clara
que sería deseable.

~ por stigmadiabolis en 18 Octubre, 2007.

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