La Religión Escandinava IV (Continuación II)

4.3.-Colectivos sobrenaturales
.- Estructura ternaria, estructura binaria, oposiciones,
agrupamientos
Los dioses germanos y escandinavos tienden a formar grupos
caracterizados por relaciones complementarias o adversativas, lo que
aproxima el modelo religioso al de los celtas sin que podamos
dilucidar cuánto hay de préstamo y cuanto de común herencia.
El triplismo, tendría su explicación si seguimos el método
dumeziliano en la complementaridad de cada una de las figuras en el
esquema funcional, lo que conviene, por ejemplo, aunque
parcialmente, en el caso de la tríada de Upsala pero se aviene peor
en el caso de las tríadas de la antropogonía. El diplismo se
testifica desde la época romana, con el culto a los Alci y se
mantiene, por ejemplo, en parejas divinas como Freyr-Freyja o
Fjörgyn-Fjörgynn en época escandinava. Pero es un tema que se
rastrea en otros casos, por ejemplo en la androginia del gigante
cósmico Ymir o en el papel en la antropogonía de la figura de Tuisto
(el doble) de la que habla Tácito. Una indeterminación de géneros
que hace que el Njörðr escandinavo y la Nerthus germana puedan
identificarse y que sea lícito hipotetizar sobre una masculinización
en época vikinga de divinidades que en época romana eran tenidas por
femeninas (como las matres) y que quizás en una especulación más
arcaica no tenían género definido, ni tampoco individuación.
La estructura binaria en la especulación teológica escandinava
tiende a cargarse de tintes adversativos. Los matrimonios
incestuosos de tipo Van se disuelven para separar grupos homónimos
(como Freyr-Freyja) a la par que se potencian parejas enfrentadas,
cuyo mejor ejemplo lo ofrecen Odín y Loki, que aún siendo enemigos
actúan con medios tan semejantes que los aproximan. Ese universo de
contrarios se refleja tanto en el enfrentamiento Ases-Vanes o en la
oposición Baldr-Loki como de un modo magistral en el poema Völuspá
en el inevitable Ragnarök donde se emparejaran en la destrucción los
seres sobrenaturales (Freyr con Surtr, Odín con Fenrir, Thor con
Miðgarðsormr) en un lucha en la que los adversarios y el resultado
son conocidos de antemano.
Los escandinavos mantuvieron agrupamientos de seres sobrenaturales,
que formaban colectividades de número indeterminado. Aunque con
poderes mermados respecto de los dioses, y aunque se les brinde un
culto secundario resultan tener ámbitos de actuación en los que
resultan inapelables (como las nornas) o tan peligrosos (como los
gigantes en el Ragnarök) que permiten intuir que en épocas antiguas
fueron figuras religiosas de mayor peso.
.- Gigantes y enanos
Los gigantes (jötnar, þurs) son seres peligrosos para los hombres.
Mantienen una hostilidad implacable con los dioses que se
materializa en luchas generalmente lideradas por Thor. En el
Ragnarök las fuerzas de la destrucción estarán encabezadas por
gigantes, como Surtr, Hrymr o personajes muy cercanos a ellos como
Loki. Por lo tanto el muy arcaico tema de la gigantomaquia juega un
papel destacado en la especulación mitológica escandinava y hemos de
suponer que también aparecía en la del resto de los germanos. Los
jötnar son seres monstruosos y enormes pero también sabios (como
Mímir) y ricos, de los que se benefician los dioses en ciertas
circunstancias. Están en el origen del cosmos (que se forma del
cuerpo de Ymir) y en algunos casos se mezclan en matrimonio con los
dioses. Algunas gigantas poseen una gran belleza (por ejemplo
Gerðr), otras no rechazan incluso unirse con hombres (lo que parece
más bien que testificar episodios lúbricos, ilustrar iniciaciones
heroicas).
Los enanos (dvergr) resultan una raza especial puesto que son de
género masculino y no se suelen reproducir (nacen de modo asexuado),
viven bajo la tierra y su ocupación principal es la minería y la
metalurgia. Poseen la sabiduría oculta y sagrada que les permite
forjar armas mágicas para los héroes y objetos muy poderosos para
los dioses. En una cosmología que parece reciente forman los pilares
del cielo y los puntos cardinales; su papel religioso fué
devaluándose progresivamente hasta la época vikinga en la que tienen
un campo de actuación mucho más limitado que, por ejemplo, el de los
gigantes.
.- Álfar, landvættir, fylgur
Otro tanto debió de ocurrir con los alfos o elfos (álfar), máxime
cuando se mantuvieron en las creencias folklóricas en una posición
muy devaluada. En época escandinava forman dos grupos, los álfar de
luz, que viven en el cielo (la residencia de Freyr se llama
Álfheimr) y los álfar negros que viven bajo tierra (y en montículos
y tumbas) y se distinguen mal de los enanos. La relación con los
hombres es ambigua y pueden provocar enfermedades pero también
favorecer. Se les dedicaba una importante ceremonia sacrificial que
se llevaba a cabo a finales del otoño (el álfablót).
Los landvættir son espíritus protectores de bosques, montes,
piedras, guardianes de ciertos territorios sobre los que imperan
como señores; se manifiestan a veces en modos teriomorfos y los
hombres los espantan por medios rituales cuando necesitan tomar el
control sobre un territorio vírgen (el caso más claro es el del
poblamiento de Islandia). La sensibilidad germana frente a estas
criaturas imaginarias protectoras del ecosistema es diferente a la
eslava o la balta, pueden ser violentados y expulsados, lo que
permite entrever una ideología en la que impera la conquista frente
a la adaptación (cuando la situación lo requiere); el medio
imaginario de controlar a estos entes será la magia, componente
fundamental en la actuación religiosa germana.
Los fylgur son también seres protectores que pueden tomar formas
animales (osos, lobos, toros, pájaros), protegen a los hombres y
avisan en sueños de peligros.
Estas figuras que pueden ser teriomorfas y que pueden actuar como
protectores de los animales en algunos casos presentan un arcaismo
que ya reseñó Eliade y que entronca con formas religiosas
paleolíticas.
.- El destino: nornir, dísir
Las nornas (nornir) fijan el destino y sus decisiones resultan
irrevocables. Quizás fueran muy numerosas en el pasado (es posible
que se creyese que había una norna por persona) pero ya en época
romana se tendió, quizás por influjo del modelo clásico, a
restringir su número (recordemos la inscripción dedicada a las Matrib
[us] Parc[is]). En época escandinava son tres; Urðr (pasado),
Verðandi (presente) y Skuld (futuro), residen en las raíces de
Yggdrasill e hilan el destino de los hombres y en especial, con hilo
de oro, el de los héroes.
Las dísir son también divinidades del destino, lideradas por Freyja,
son fundamentales en el nacimiento y tutelan a familias y personas.
Nombradas Idisi entre los germanos continentales, parecen tener
poder para detener ejércitos o desatar a un prisionero (así lo
expresa las Conjuraciones de Merseburgo) y se les dedicaba entre los
escandinavos el gran sacrificio solsticial invernal (disablót) que
se ofrecía para atraer la fertilidad pero también por la paz y la
victoria.






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