La Religiòn Escandinava – Ùltima Parte

•22 Noviembre, 2007 • Dejar un comentario

MJOLNIR

7.- Cambios, influencias y herencia indoeuropea

La visión que poseemos de la religión de germanos y escandinavos
adolece de un defecto fundamental ya que, a pesar del número y
calidad de las fuentes que se pueden manejar, (que no tiene
comparación con lo que se conoce para el caso de baltos o eslavos,
por ejemplo) resulta necesariamente falsa y unilateral. No tiene en
cuenta las diferencias locales y sociales debieron de ser muchas ya
que nuestra documentación, como se ha insistido, de resultas de su
univocidad (se testifica de modo satisfactorio solamente el mundo
nórdico y las clases dirigentes detentadoras de la cultura), impide
que se pueda ahondar en ese análisis (más allá, por ejemplo, de
constatar que Odín es un dios más implantado en la zona danesa, Thor
en la noruega o Freyr en la sueca o que Odín es un dios de los
nobles y Thor de los hombres libres).
Prisioneros de aproximaciones sincrónicas resulta muy difícil
calibrar el fenómeno fundamental de las influencias que debieron
modificar la religión a la par que se complejizaba la sociedad
(aportando rituales y prácticas que correspondiesen a necesidades
nuevas de la sociedad).
La cultura y la religión célticas tuvieron un papel importante en la
instauración de ritos (por ejemplo, el desarrollo de los sacrificios
en turberas o los sacrificios humanos adivinatorios) y en la
conformación del imaginario (las islas del más allá, el barco de los
muertos), aunque cuanto más atrás en el tiempo nos adentramos, menos
nítidas resultan las diferencias entre germanos y celtas y mayor es
la tentación de achacar las semejanzas a una herencia cultural
común. El contacto milenario con los pueblos baltos debió de
potenciar el préstamo de formas religiosas (por ejemplo ciertas
configuraciones del papel del destino y sus divinidades tutelares)
aunque la dirección del intercambio no resulta fácil de dilucidar.
Los rituales de índole chamánica pueden provenir del contacto con
pueblos asiáticos, pero también pudieran ser un desarrollo enraizado
en la extática y en la mística cazadora y guerrera, fundamental
entre los germanos y de índole muy arcaica.
Desde los estudios de Dumézil la duda es aún mayor respecto de lo
específicamente indoeuropeo que se mantiene en la religión germana y
escandinava y que es mucho. Quizás las semejanzas religiosas entre
baltos, germanos, escandinavos, celtas, tracios etc. provengan de un
origen cultural común y de una mentalidad comparable por sustentarse
en formas de vida muy parecidas y en estrategias de adaptación al
medio semejantes.

Dioses Escandinavos – Loki

•22 Noviembre, 2007 • Dejar un comentario

LOKI

Loki

Ellos se apresuran a su final,
Ellos mismos de tan fuerte categoría.
Me avergüenzo casi de trabajar con ellos.
Girarme otra vez una paliza de llamas
Siento una lujuria que me atrae.
Consumir a los que una vez me domesticaron,
En vez de ir tontamente ciego,
¡Aunque ellos sean los dioses!
Esto no me parece estúpido.
Pensaré sobre ello: ¿quien sabe lo que haré?

- Wagner, Richard (Rheingold, escena iv)

Este amigo sutil de los dioses es bastante un método de
refracción
moderado de análisis que lo divide en elementos mitológicos y
folkloristico. Por norma él ha sido tomado sobre el tiempo y
había
sido colocado sobre la mesa del anatomista, ha tenido su cuerpo
disecado y sus órganos interiores numerados como pertinencia en
parte a un espíritu de grano, en parte a un espíritu de
naturaleza y
en parte a algo más; pero el análisis nunca sucede en la
privación
de su habilidad y agilidad, él se resbala de las manos de los
anatomistas y salta con sus pies listos con una broma espantosa “
(Gr ø nbech, II, pp. 330-31).

Hay pocos Dioses y Diosas que traen en adelante reacciones tan
fuertes y rápidas entre los seguidores de los caminos del Norte
como
Loki. En particular en los días más tempranos del Renacimiento,
no
lo vieron casi como ” un Satán nórdico “, y por lo general no
reconocido como una deidad por cada uno – con unas excepciones de
Alice Karlsdóttir, cuyo artículo de Borealis sobre Loki,
está de pie
como una de las exploraciones paganas de lo mejor por su carácter
(este artículo estaba posterior reimprimido en Gnosis). Hay
todavía
mucha gente en la religión Germánica que se sobresalta por la
idea
misma de dar cualquier de tipo adoración a Loki o atención
espiritual, y no puede imaginarse como podría alguien con los
ideales del Norte de honor y troth hacerlo así – ellos ven a Loki
como una especie de Satanás nórdico.

La idea que alguien que se haga llamar “Asatru verdadero” haga magia
y trabaje para su finalidad es todavía una persona que busca
muchos
desafíos y esta abierto a la discusión. Sin embargo, hay una
verdadera gente como el mismo Wodan, que ha encontrado al Estafador
como merecedor de compartir con el su cuerno.

Inmediatamente las palabras de una de aquellas personas, Paul Stig
å
rd…
Loki no cabe en la imaginación de llamarlo señor Æ. Él no
es un
guerrero valeroso, ni una encarnación de la fertilidad, líder
mundial, ni sabio con la sabiduría de los años. Él no
representa
nivel divino de honor, fuerza, coraje, o ideal de sociedad
Teutónica. Loki tampoco entra en la ideología Asatru . Los
libros
que se ocupan de los dioses nórdicos como sujeto de religión o
magia
tienden a pasar media página media sobre él. Solamente muestra
un
pensamiento sobre el Revoltoso, pero no para animan a cualquier
lector. El Ásatrúar trae una reacción similar. Nadie parece
querer
pensar en Loki.

Sin embargo, Loki está omnipresente en la mitología nórdica.
Si
nuestros antepasados paganos quisieran hacerle caso tanto como
Ásatrúar moderno, él brevemente sería mencionado en el
Edda,
como el. Obviamente, Loki cabe en algún sitio.

En trabajos de estudiantes sobre la mitología nórdica y
paganismo
también sólo tratan poco de él. Por lo tanto, los libros han
sido
escritos para tratar con el separadamente. De Vries escribió ” el
Problema de Loki ” en 1933, y Loki de Rooth en la Mitología
escandinava que salió en 1961. Loki ha sido ocupado en el mundo
académico. Sin embargo, reanimando la religión de Ó ð y
Þ órr
no deja ningún resto malo para el. Loki insiste en tener una
deuda.

El problema surge, cuando la tentativa de saber quien es Loki.

Esto es un problema eterno con los neo–paganos. El culto de una
deidad
quien abraza más de un concepto previo que del entendimiento
fácil.
Esto solo nos toma el pelo cuando a un nivel nuevo no se presenta
muy diferente, aún aspectos contradictorios, pero también
requiriendo el esfuerzo al menos mínimo de estudio entender a
estos
aspectos. Él no sólo rechaza ser sabio, si no que nadie parece
querer conocerlo.
Sin embargo, esto es realmente posible. Otro problema que afronta
los neo–paganos surge: al reconciliarse uno mismo con algún dios.
El caso más común es la adoración original pagana de una
deidad que
parece horrible: el Guila sangre y ritos similares son más
deseables. Pero en este caso, el dios mismo aparece reprensible. El
entendimiento de Loki sobre un nivel intelectual se hace tanto un
problema que se ocupa de él sobre un nivel espiritual.

Posiblemente el acto peor asociado con Loki es la matanza de Balder.
Para la mayor parte de los Ásatrú, esto sin duda parece el peor
crimen
posible, la matanza de un dios. Y el Padre lobo no se arrepiente de
este acto, aunque el no debería ser así.
El Edda no cuenta del tiempo que Baldr en la J ö tunheimr,
aprendió
sus ideas que determinaron de minar a los dioses. Él les enseñó
paz
y se hizo el mas querido del señor Æ. Extendió el concepto
de
utopía. En realidad hablaba de las deidades de guerra que
debían ser
mas agradable. Ya que eran tan crédulos,

Loki fue engañado. Él descubrió la debilidad del Monstruo de
paz y
su debilidad con el muérdago, que era difícil para encontrar en
su
natal a Islandia, y el puso todo su conocimiento para encontrarlo.
Desde luego, esto no es serio. Balderr no quería destruir la
fuerza
del señor Æ, pero sus enseñanzas seguramente tenían aquel
efecto.
Ragnar ö la k vendrían a principios del año, y los dioses no
habrían
tenido una posibilidad en Hel. Y Loki simplemente se había
pronunciado contra este hippy divino, nadie había escuchado.
¿Después de todo, quien confía en Loki? Ellos lo habrían
atado para
impedirle dañar al poderoso Balder. Y sus esfuerzos habrían
fracasado (En la presentación de Snorri de Balder dice: que es una
clase de figura como cristo, dulce, pacífica es casi seguramente
una
gran distorsión del carácter guerrero original del dios, como
habla
en el capítulo sobre Baldr, donde el mira muchas implicaciones
espirituales de este mito más estrechamente. Pero
cuando uno considera lo que Snorri dice que Loki es aplaudido por su
fuerza de cambio – aún en las obras literarias- se resalta para
mantener las fuerzas para debilitar Ásgar ð la r.

Pero hay otros actos despreciables, otro caminante del cielo que
hecho atrocidades. ¡Su árbol genealógico lee como una
letanía de
plaga y maldiciones (como si él era responsable de sus parientes
es
al parecer el padre del Mi ð gar ð sormr, el Úlfr Fenris, y
Hel; El
hermano de Byleistr (“El Cojo”) y Helblindi (“muerte”) – y uno de
los aspectos menos amables de Wodan – KHG), Así como la madre de
Sleipnir.

Al parecer Loki puede tener a descendientes similares al Lucifer
¿Sin embargo, con sus niños que tuvo Loki con su otra esposa,
Sigyn, resultó ser maravilloso, por que su progenitora fue Angrboda, su
madre? Si es así, esto todavía no se ocupa de la pregunta, pero
esto es otro asunto completamente diferente.

La Religión Escandinava VI (continuación)

•29 Octubre, 2007 • Dejar un comentario

6.4.- Sacrificios humanos

Las fuentes cristianas son especialmente prolijas en el relato de
sacrificios humanos, resultarían sospechosas por tópicas si no
poseyesemos el apoyo de otras fuentes literarias (como Tácito en el
caso de Nerthus) o la arqueología. El hombre ocupa el más alto lugar
en la escala sacrificial como inferimos del relato de la muerte del
rey Dómaldi, puesto que ante la hambruna se comenzó inmolando
animales, luego un hombre y por último al propio rey. Frente al
sacrificio normal, la ceremonia en estos casos no era seguida por un
banquete canibal, por lo que la víctima humana cerraba el ciclo
ceremonial por sí misma sin la necesidad de la socialización por el
reparto. Se trata, por lo tanto de un rito destructivo que se basa
en la potencia significativa de la sangre humana. Su orígen temporal
es difícil de determinar pero Tácito ya la conocía y en un contexto
bélico las fuentes greco-latinas la testifican durante la invasión
de cimbrios y teutones a finales del siglo II a.e.
La guerra es el ámbito en el que el sacrificio humano aparece mejor
explicado. Actúa como medio de desentrañar el futuro en combates de
campeones o en la lectura de vísceras humanas y como medio de pago
por la victoria alcanzada. Odín es el hangagud, el dios de los
colgados, que exige sacrificios de los prisioneros tras la batalla
(como experimentaron en Teutoburgo las tropas de Varo); estos
rituales no se pueden desvincular de los que se realizan con el fin
de consagrar el botín por medio de su destrucción. Es posible que la
finalidad de estas prácticas fuese impedir el excesivo atesoramiento
de prisioneros y riquezas por parte del grupo de guerreros que
formaban parte de las expediciones militares, lo que hubiera podido
conllevar una diferenciación de riquezas (y por lo tanto de estatus)
que pudiera haber puesto en peligro la paz social.
Los sacrificios humanos en turberas son particularmente impactantes
de resultas de que los arqueólogos, como ilustra la obra de Glob,
han extraído en algunos casos los cuerpos humanos en un estado de
conservación excelente (como el hombre de Tollund, Dinamarca).
Conocemos en algún caso la dieta especial a la que se sometió a los
sacrificados a base de vegetales muy variados y el modo de la
muerte, que varía en el grado de violencia desde un simple
ahogamiento a previos colgamientos, degollamientos o fracturas
mortales. El ajuar aparece en las turberas muchas veces
deliberadamente deformado y despedazado y sin que la práctica pueda
explicarse del todo, parece que se inserta en la constante religiosa
entre los pueblos indoeuropeos de la ofrenda a las aguas o a los
manantiales.
Estas dos modalidades de sacrificio humano de tipo destructivo
resultan un reto para los instrumentos explicativos que utiliza el
historiador de las religiones, ya que se comprenden muy mal. No
cumplen una función ecológica cuya hipotética finalidad fuera la de
equilibrar la dieta, puesto que no hay consumo de las víctimas
sacrificiales (por lo tanto no nos sirve para la comparación la
explicación del sacrificio azteca desarrollada por los ecólogos
culturales); tampoco cumple como un medio de control del tamaño del
grupo puesto que esa función se realiza apelando a la escisión
grupal (y para sustentarlo han desarrollado de un modo muy eficaz
ciertas instituciones guerreras).
En algunos casos el sacrificio humano era de índole adivinatoria,
como vimos; el muerto actúa como el medio más poderoso de poner en
contacto el mundo de los hombres con los mundos imaginarios y por
medio de la necromancia penetrar en las brumas del futuro, una de
las obsesiones de los germanos.
El sacrificio del rey, que ya se revisó, resulta de una índole
particular puesto que busca hacer desaparecer un personaje cuya
presencia se reputa contraproducente para la colectividad. No se
trata en ningún caso de un ritual de acción de gracias ni de
cumplimiento de un débito con los dioses sino de una ceremonia
consensuada de reequilibrio sagrado por medio de la expulsión (por
su sacrificio) del elemento que impide el correcto desarrollo de la
vida colectiva.
El sacrificio humano funerario que testifica Ibn Faln si lo
relacionamos con el modelo mítico de la oportuna muerte de dolor de
Nanna, la esposa de Baldr, parece indicar que pudo existir, en
cierto momento, un sacrificio de la esposa junto al marido muerto,
práctica que posteriormente debió de sustituirse por sacrificios de
animales o de esclavos. De todos modos en este como en otros casos
resulta muy complicado ahondar en una visión dacrónica de las
prácticas religiosas germanas y escandinavas y sobre todo determinar
el momento de su implantación (que parece tener que ver con la
aparición de una élite determinada que requería funerales en los que
el estatus personal del difunto quedase bien patente en un ajuar
funerario imponente -y que se sustentaba en la necesidad imaginaria
de llevar una vida sexual en el más allá).
El sacrificio humano abre una incógnita en nuestra comprensión
general del sacrificio germano y escandinavo. Los rituales
destructivos (por muy ávidos de sangre que estén los dioses) se
explican mal frente a los rituales de socialización por medio del
banquete (que cumplen una labor de cohesionar al grupo por medio del
reparto) y así la noticia de Adán de Bremen (IV, 27) nos sume en una
perplejidad parecida a la del autor cristiano que la transmite (la
incomprensión de la necesidad de la insistencia en la destrucción):

“Consagran nueve ejemplares machos de cada especie de criatura viva
pues piensan que se calma a los dioses por la efusión de la sangre.
El bosque (de Upsala) es de índole tan sagrada para los paganos que
estiman como divino cada uno de sus árboles por causa de las
víctimas allí inmoladas. Se cuelgan también perros y caballos junto
a los hombres y un cristiano me contó que vió una vez setenta y dos
cuerpo colgados”.

La Religión Escandinava VI

•18 Octubre, 2007 • Dejar un comentario

ODÍN

6.- El culto

6.1.- Templos

Para un observador acostumbrado a los edificios grecorromanos o
cristianos los germanos parecían no tener templos. Tácito (Germania
IX, 3) dice tajantemente:

“Además les parece poco correcto para la majestad de los dioses
celestiales encerrarlos en muros y representarlos con apariencia
humana, prefieren consagrarles bosques y selvas y llaman con el
apelativo de dioses a esa realidad misteriosa que únicamente la fe
les hace ver”

Al hablar del culto a la diosa Nerthus (Germania XL, 2) los detalles
del emplazamiento del carro de la diosa no dejan en ningún momento
lugar para pensar que se sitúe en una localización distinta de la
natural.
Adán de Bremen (I, 7-8) se expresa en términos muy semejantes:

“(los sajones) consideraban que no convenía a la majestad y la
dignidad de los dioses celestiales ser encerrados en templos ni
figurados en forma humana: les consagraban bosques y selvas, les
ponían los nombres de sus dioses y los creían dotados de una
importancia enorme. Sobre todo los árboles frondosos y la fuentes
les parecían merecer un culto particular, pero también veneraban los
troncos de árboles que fueran especialmente imponentes (habla luego
de la columna Irminsul)”

En realidad se trata de una apreciación errónea puesto que se
conocen diversos lugares de culto entre germanos y escandinavos.
En la religión familiar la sala de reuniones debidamente
acondicionada (en la que se crean los lazos mágicos que la
sacralizan) hacía las veces de templo y en ella se realizaban los
banquetes sacrificiales (como se deduce, por ejemplo, de las
Austrfararvísur de Sigvatr Þórðarson). En las reuniones del þing, el
territorio acotado era consagrado y actuaba como si de un templo al
aire libre se tratase, en algún caso bajo la sombra de un enorme
árbol o una columna sagrada (siguiendo el modelo de las reuniones de
los dioses en torno a Yggdrasill -o viceversa-).
Las turberas donde se realizaban sacrificios hacen también las veces
de templos. A los emplazamientos en la naturaleza (en bosques,
altozanos, praderas, etc.) a los que son muy aficionados los pueblos
indoeuropeos se les denomina vé entre los escandinavos. Un poco más
complejo es el hörgr (haerg en Beowulf, 175), quizás altar de
piedras, que no parece contar generalmente con una estructura
edificada aunque las fuentes discrepan. Cuando ya tenemos una
construcción en madera se suele nombrar como hof. Mayores problemas
encontramos a la hora de figurarnos el interior de los templos; la
descripción que aparece en la Eyrbyggja saga (4) que corresponde al
templo que Þórólfr construyó en Islandia dedicado a Thor con
materiales que trajo del templo del mismo dios en la isla de Mostr
en Noruega, presenta problemas por su aparente semejanza (parcial)
con las iglesias cristianas:

“Hizo construir un hof que era un gran edificio. La entrada se
encontraba en un muro lateral, cerca de uno de los extremos … y el
interior era un lugar de asilo sagrado (hofshelgi = inviolabilidad
sagrada). En pleno centro había una zona parecida al coro de
nuestras actuales iglesias y en medio del suelo había un estrado
como un altar en el que se situaba un anillo abierto de dos onzas de
peso; sobre ese anillo se hacían todos los juramentos, el sacerdote
del templo debía de cargarlo y transportarlo a cualquier reunión que
se hiciese. Sobre el estrado se encontraba igualmente el recipiente
en el que se recogía la sangre de los sacrificios; contenía una rama
sacrificial … que servía para hacer sobre la concurrencia
aspersiones de sangre … de los animales sacrificados en honor a
los dioses”

Un ejemplo de templo islandés lo ofrece el de Hofstadir, con una
edificación de 36 metros con una gran sala alargada centrada por un
fuego y una pequeña habitación con varios hogares para los
sacrificios.
El templo principal de Suecia era el de Upsala que describe Adán de
Bremen (IV, 26) del que decía que estaba todo adornado de oro. Dos
escolios (134-135) puntualizan la existencia en las inmediaciones de
un árbol sagrado y una fuente y de una cadena de oro que rodeaba el
templo y colgaba del tejado del mismo.
Resulta muy complicado determinar si hubo una evolución en los
lugares de culto entre los germanos puesto que tanto Tácito como
Adán de Bremen, en los dos extremos cronológicos de nuestra
información transmiten una misma noticia, por otra parte Tácito en
otro momento (Annales I, 51) habla del templo de Tamfana destruido
por Germánico. El sistema social germano, por la misma razón que no
propiciaba la proliferación de una casta sacerdotal tampoco generó
templos permanentes y de gran tamaño, salvo casos excepcionales. La
religión familiar y tribal poseía los medios de confeccionar los
lazos sagrados que convirtiesen cualquier emplazamiento en el
equivalente de un templo.

6.2.- Representaciones de los dioses

Vimos que Tácito negaba rotundamente la antropomorfización en la
representación de los dioses entre los germanos, pero en otro
momento (Germania VII, 3) da a entender que llevaban a la batalla
efigies y emblemas hechos con maderas de bosques sagrados. No
podemos saber si eran signos distintivos de cada grupo de
combatientes o si eran estatuas de dioses. Adán de Bremen (IV, 26-
27) al hablar del templo de Upsala especifica la existencia de un
grupo escultórico con Odín, Thor y Freyr, que parece repetirse en la
Kjalnesinga saga (2) cuando se dice: “el dios Thor se situaba en
medio y otro dios a diestra y a siniestra”. En el templo de
Trondheim, según el Flateyjarbók (I, 268) la situación era la
siguiente:

“Thor aparecía sentado en medio y era al que más se honraba, Era
enorme y todo adornado de oro y plata. Era magnífico, dispuesto de
tal modo que podía sentarse en su carro que precedían dos machos
cabríos …”

Recuerda bastante el carro de Nerthus descrito por Tácito salvo que
en el relato del historiador latino en ningún momento se puede
suponer que en el interior viajase una imagen de la diosa, sino que
más bien parece que lo que se producía era una supuesta teofanía.
Aún sin gran seguridad parece que los germanos, por lo menos en la
época vikinga tuvieron un tipo de estatuaria en madera a la que se
añadían adornos que resulta bastante semejante a la que se testifica
entre los eslavos en la fase final del desarrollo de su religión.
Los germanos de las zonas en contacto con Roma utilizaron los
vehículos artísticos clásicos para representar a la divinidad
(Nehalennia, matres) por lo que no es de extrañar que sea este
influjo (o el cristiano) el que determinase el surgimiento de la
estatuaria sagrada.

6.3.- El culto, sus fases y significado

La ceremonia principal entre los germanos lleva el nombre de blót,
un rito sacrificial en dos grandes tiempos. En primer lugar los
miembros que tenían obligación de hacerlo procuraban las víctimas
sacrificiales, cuya muerte en el hogar central marcaba el comienzo
de la primera parte del rito. Se recogía la sangre en un recipiente
especial y con ramas se hacía una aspersión general sobre los
presentes y los muros de la sala del sacrificio y se tomaban los
auspicios. Posteriormente y tras cocinar la carne comenzaba la
segunda parte del rito que es el banquete sagrado. Se trata de un
rito de cohesión grupal en el que el animal marca el nexo de unión
entre hombres, dioses y en su caso difuntos. Una parte del animal se
debía a los dioses que presidían la ceremonia; en ciertas fiestas
(especialmente en el álfablót, fiesta del solsticio de invierno)
había una mesa de jól, que se abastecía para los difuntos y por
último la parte principal se repartía entre todos los participantes
en la comida. Los banquetes eran los lugares en los que se tomaban
decisiones importantes y en ciertos casos se hacían juramentaciones.
El ámbito sagrado aseguraba el marco cierto para el cumplimiento
posterior de lo decidido, por lo que el banquete se convierte no
sólo en un medio de socialización y de nivelación por el mecanismo
del reparto sino también en un medio fundamental para sustentar el
equilibrio (la paz familiar o tribal) por el mecanismo del consenso.
La importancia de los lazos que crea el sacrificio para la
estabilidad se testifica en la existencia de una compleja red
sacrificial tal como aparece en la Guta saga:

“El país entero tenía un blót supremo y común a todos y luego cada
tercio del país tenía su blót y cada grupo menor hacia blót más
pequeños en que se ofrecía ganado, comida y cerveza. Se les llamaba
hermanos en el sacrificio porque sacrificaban todos juntos”

Ingrediente fundamental en la ceremonia era la cerveza que sellaba
por medio del éxtasis la hermandad de los banqueteadores, los
cuernos debían circular según una rotación benéfica que potenciaba
la capacidad unificadora del brebaje. Se testifica una vez más la
importancia del extatismo como componente fundamental de la religión
escandinava. Gracias al éxtasis las decisiones comunes están
dirigidas por la divinidad que puede manifestarse mejor y tiene el
camino más libre (para penetrar en el hombre) en los estados
alterados de la conciencia. El éxtasis del banquete va parejo con el
éxtasis poético y tiene concomitancias con el éxtasis guerrero. Se
trata de una característica muy arcaica, otra más de las que
testifica la religión germana, y que nos entronca en un mundo que
aunque muy posterior al de los textos romanos o védicos parece
plasmarnos una sociedad de un tipo menos desarrollado.
Un animal que juega un papel fundamental en el sacrificio es el
caballo, relacionado con el acceso a la soberanía; su consumo fue
muy perseguido por las autoridades cristianas lo que indica su rango
significativo fundamental como víctima sacrificial. El verraco o
jabalí también son animales sacrificiales de primer órden y quizás
tengan que ver con los grupos de guerreros (en el más allá los
einherjar de Odín se alimentan de la carne inacabable de Saehrímnir)
aunque también se sacrifican en honor a Freyr para propiciar la
fertilidad.
Las fiestas germanas suelen producirse en los momentos críticos del
año, equinoccios y solsticios, cumpliendo seguramente un papel en la
configuración ritual del año cuyas diversas fases convenía conocer
con cierta precisión para así realizar en el tiempo adecuado las
tareas agrícolas.
De todos modos, así como en lo que respecta a la teología y
mitología la criba cristiana no resultó muy destructiva, en lo que
respecta a los rituales, y especialmente al blót, dado su papel
fundamental en la consecución del consenso, la intransigencia
cristiana fué más destructiva y la documentación no es todo lo clara
que sería deseable.

La Religión Escandinava V (continuación)

•17 Octubre, 2007 • Dejar un comentario

WOTAN

5.3.- Jefes, reyes, sacerdotes

Tácito (Germania VII, 1-2) expresa las diferencias que existen entre
jefes, reyes y sacerdotes:

“Se elige a los reyes por su nobleza y a los jefes por su valentía.
Pero el poder de los reyes no es ilimitado ni arbitrario y los jefes
se imponen mas por el ejemplo que por la fuerza coactiva inherente
al cargo; si son decididos, si son admirables, si combaten en
primera fila, consiguen el respeto general. Nadie tiene derecho a
condenar a muerte a otro, ni a cargarlo de cadenas, ni siquiera a
infligirle castigos corporales, a excepción de los sacerdotes; y no
pueden hacerlo como castigo, ni bajo órdenes de un jefe sino
solamente siguiendo un mandato divino, ya que creen que el dios esta
al lado de los que hacen la guerra”.

La sociedad germana presenta, por lo tanto, tres grupos especiales
de individuos por encima del común de los hombres libres. No tienen
un gran poder coactivo o decisorio puesto que el mecanismo del
mantenimiento de la paz sagrada (friðr) que requiere complejas
componendas y consensos, tiene su lugar de expresión en la asamblea
(þing) y se aviene mal con decisiones no consensuadas de individuos
singulares.
Los jefes son líderes militares en torno a los que se aglutina un
grupo de hombres unidos a ellos por lazos sagrados de fidelidad. Es
lo que Tacito (Germania XII-XV) denomina comitatus en palabras
latinas. Parecida es la fraternidad sagrada (fóstbrœðralag) que
testifican las sagas (especialmente la Fóstbrœðra saga). Se trata de
un medio de organizar milicias de élite aglutinadas en prácticas
cultuales y lazos de tipo religioso.
Entre los germanos el rey es el supremo intermediario de la
comunidad frente al mundo divino. En él se concentra la potencia
sagrada. Es sacerdote y sacrificador supremo actuando a nivel tribal
como lo hace el padre a nivel familiar. Pero no posee poderes
jurídicos ni políticos ya que éstos radican en el þing. Los linajes
reales entroncan imaginariamente con ciertas divinidades,
especialmente Freyr-Ingvi y Odín, por lo que no se puede elegir al
monarca más que entre los miembros de ciertas familias. Como rey
sagrado da el bienestar y la prosperidad al territorio, y se le pide
que sea favorecido más por la abundancia que por la victoria. Los
mejores reyes son los que coinciden con etapas de properidad y su
recuerdo se perpetúa en un culto especial a sus tumbas que se piensa
favorecen el entorno en el que se sitúan (se convierten en genios
tutelares). Los años de escasez se achacan al rey (porque haya
cometido alguna incorrección ritual o porque sencillamente resulte
personalmente inconveniente) y se opta por sacrificarlo, en la
Ynglingasaga (15) tenemos un buen ejemplo:

“Dómaldi, heredero de su padre Visburr gobernaba el país. Mientras
vivió hubo en Suecia escasez y hambre. Los suecos hicieron grandes
sacrificios en Upsala. El primer otoño sacrificaron bueyes y el año
no mejoró, el segundo otoño sacrificaron a un hombre pero el año
incluso empeoró. El tercer otoño los suecos se reunieron en Upsala
en gran número y terminaron poniéndose de acuerdo en que la escasez
provenía de Dómaldi y decidieron lo siguiente: que la solución era
ofrecerlo en sacrificio para así conseguir un buen año y que había
que capturarlo, matarlo y esparcir su sangre en el altar. Y eso es
lo que hicieron”

La posición de los reyes en el mundo religioso escandinavo tenía una
precariedad que permite explicar su conversión al cristianismo,
ideología que aumentaba su poder de decisión y su seguridad
personal. El jefe y el rey que eran los centros del culto común, al
convertirse, forzaron a sus seguidores a aceptar la nueva fe, si no
querían perder la seguridad religiosa (traicionada por los propios
que la detentaban) y la cohesión social. Pero si la cristianización
se hizo de un modo generalmente poco violento y rápido, no conllevó
una destrucción cultural completa sino una adpatación que permite
comprender porque el material teológico y mitológico escandinavo se
ha transmitido casi intacto por intermediarios cristianizados desde
hacía dos centurias.
El sacerdocio entre germanos y escandinavos resulta complicado de
estudiar. No parecen tener una casta sacerdotal específica y
estructurada, lo que explicaría en parte la imperfección que
presenta entre ellos el modelo trifuncional; al no tener
especialistas que detenten la especulación teológica y la
compartimenten y compliquen, ésta pierde sutilidades a la par que se
adapta para satisfacer las necesidades más comunes.
De todos modos poseemos nombres que transmiten las runas y el
material escandinavo de personas que realizan funciones sacerdotales
(erilar, guðja-goði). Tácito (Germania VIII, 2-3) habla de
sacerdotisas veneradas como si de seres sobrenaturales se tratara
(Veleda, Albrinia) y en época escandinava conocemos la figura de la
völva, pofetisa vidente. No resulta fácil tampoco determinar la
importancia de ciertos hechiceros y sobre todo hechiceras, que
controlaban los recursos de la magia sejðr y cuyo modo de actuar
resultaba muy parecido al de los chamanes asiáticos (y cuyo modelo
sobrenatural era Odín).
Pero los sacerdotes principales eran el rey al nivel tribal y el
padre al nivel familiar. Son ellos los encargados de representar al
grupo frente a los poderes sobrenaturales, entre otras causas porque
el grupo posee los medios de controlarlos. Quizás haya sido ésto lo
que haya impedido entre los germanos la proliferación de un
sacerdocio autónomo que pudiera forzar decisiones que pusieran en
peligro la paz familiar o tribal que se alcanzaba no por una
imposición divina (supuesta) sino por un consenso que proviene del
equilibrio de fuerzas.

5.4.- Berserkir: los guerreros extáticos

Entre los germanos parecen existir dos maneras de hacer la guerra.
Una es la que convoca el þing, se rige por unas pautas de índole
jurídico-religiosa y preside Týr y la otra es la que rige Odín y
puede insertarse en la anterior o actuar de modo independiente. Los
guerreros odínicos se denominan berserkir (los que tienen el
aspecto -el alma exterior- de osos) o úlfheðnar (los de la piel de
lobos); dominados por un furor guerrero incontrolable sufren una
metamorfosis que modifica su aspecto y en cierto modo su esencia
durante un tiempo. Su hamr (especie de alma exterior) se modifica
para transformarse en la del animal en una práctica de mística
guerrera que tiene sus paralelos en las metamorfosis chamánicas y
antes áun en técnicas de caza mística. El cazador ha de saber
transformarse en animal para capturar su presa y ese saber ha de
transmitirse a los jóvenes para que el grupo se mantenga; de ahí la
necesidad de la iniciación de los adolescentes con sus diversas
pruebas (como la sujeción a un hombre maduro). La captura de un
animal enorme (con un alma muy poderosa) demuestra que el discípulo
ha accedido al control de esas técnicas extáticas y puede ser
aceptado en el grupo de los hombres.
La guerra cumple entre la mayoría de los germanos el papel de la
caza entre pueblos preagrícolas: la supervivencia depende de la
capacidad de generar una agresión irresistible. Los germanos como
muchos otros pueblos indoeuropeos, al basarse en un modo de
reproducción en el que el control del tamaño del grupo no se suele
realizar en la fase perinatal, generan un desequilibrio ecológico
por la excesiva carga antrópica que se resuelve por el mecanismo de
la escisión grupal. Para que la población desgajada pueda controlar
territorios nuevos, en su mayoría ya poblados, necesita contar con
unas técnicas bélicas superiores; estos guerreros sobrehumanos
poseídos por un furor sagrado y demencial son el mejor instrumento
para cumplir esos fines.
Los berserkir tras la batalla caen en letargos enfermizos que han
permitido establecer la comparación con comportamientos psicóticos.
Aún retirados se convierten en personajes diferentes dentro de su
entorno como Úlfr, buen vecino de día pero cuyo carácter se
modificaba al caer la tarde transformándose en lobo que vagaba por
los bosques (una de las explicaciones de las creencias folklóricas
sobre licántropos está en esta institución bélica indoeuropea).
Los guerreros extáticos se unían en cofradías o asociaciones,
(estudiadas en detalle por Höfler o Weiser en el caso germano y por
Wikander, Dumézil o recientemente McKone en la perspectiva
comparativa indoeuropea) éstas podían basarse en el criterio de la
edad (la organización por grupos de edad es arcaica y facilita la
consecución de una escisión grupal, como en el caso itálico
demuestra el ritual ver sacrum) o en otros criterios diversos. En
muchos casos se convirtieron en guerreros de élite o incluso en la
guardia personal de jefes o reyes, lo que resulta una evolución de
la institución. Tienen un modelo sobrenatural en los einherjar de la
Valhöll, la guardia de Odín, que se prepara para la lucha final que
se producirá en el Ragnarök.
Una representación figurada de estos guerreros místicos la ofrecen
los bronces de Torslunda, del Museo de Historia de Estocolmo,
fechados en el siglo VII d.e. en los que se representa, por ejemplo,
a un lobo erguido sobre dos patas y portando una lanza, precedido de
un guerrero semiteriomorfo con un casco de cuernos.
En época romana esta institución sagrada existió y Tácito da de ella
dos pinceladas. En Germania XIII-XV habla del comitatus, grupo de
guerreros unidos a un jefe por el que se conjuraban a pelear hasta
la muerte, la guerra era su ocupación y no formaban parte de los
mecanismos de producción de alimentos, viviendo entre las batallas
en una inactividad parecida al sopor de los berserkir. En Germania
XLIII, 6, muestra a la tribu de los harii en los términos
siguientes:

“Y respecto de los harii, superan en fuerza a los pueblos antes
enumerados y en ellos el salvajismo confabulado con costumbres
bestiales utiliza los medios de la técnica y del momento: escudos
negros, cuerpos pintados; buscan para el combate las noches oscuras,
el terror y las sombras que acompañan a este ejercito animalesco
provocan el espanto y ningún enemigo es capaz de sostener esa visión
desusada e infernal ya que en cualquier batalla los primeros
derrotados son los ojos”.

La mayoría de los comentaristas de este pasaje aceptan que no se
trata de la descripción de una tribu (que por otra parte
desconocemos por otras fuentes) sino de un grupo de élite, cuyo
propio nombre de raigambre indoeuropea indica su estatus; la
insistencia de Tácito en el vocabulario animal (feritas, feralis)
parece recordarnos la metamorfosis del berserkr.

La Religión Escandinava V

•15 Octubre, 2007 • Dejar un comentario

Thorr

5.- Sociedad y religión

5.1.- Familia, tribu, þing

La célula básica en la organización de germanos y escandinavos es la
familia (aett) y su extensión (kyn, parentela o clan). Es el centro
en el que se encardina el individuo en la sociedad: el ejército se
divide por familias (extensas), a los derechos políticos (que se
expresan en el þing), se accede por pertenecer a una familia
determinada y poder demostrarlo, la producción se genera en la
familia que se convierte así en la célula económica principal.
También en el ámbito religioso la familia es el primer eslabón,
siendo el padre de familia el sacerdote principal y presentando el
culto particularidades y especificidades propias en cada núcleo. La
familia tiene su propio destino (su buena suerte hamingja), la
aettarfylgia o la kynfylgia que se puede escudriñar con técnicas de
las que Tácito (Germania X) da una muestra. Las granjas, unidades de
explotación familiar, tenían también su árbol tutelar de cuyo
aspecto dependía el futuro de la hacienda (y de la familia). La sala
principal, debidamente sacralizada se convertía en santuario donde
se desarrollaban las ceremonias familiares con sacrificios,
socialización de la producción por medio del banquete, toma de
decisiones sancionadas por auspicios y en resumen la consecución de
friðr, la paz (sagrada), que proviene del consenso entre los
miembros del grupo. Equilibrio inestable sancionado por la religión,
que puede romperse por diversas circunstancias externas o internas y
que requiere su reequilibrio consensuado. Un caso de ruptura de
friðr se produce con la muerte del cabeza de familia mientras se
determina la disociación del estatus del jefe muerto y su asociación
a otra persona, tras la satisfacción que diversos miembros del grupo
estimen conveniente. Otro caso se produce cuando existe una ofensa,
la paz ha de conseguirse por medio de satisfacciones (compensaciones
pecuniarias) a las que se creen con derechos muy diversos miembros
de la familia agraviada, dependiendo la compensación de su posición
en la jerarquía interna. La familia actúa desde el punto de vista
social a la par que religioso como un todo; el resto de las
estructuras se forman por aglutinamiento y a su imagen.
Tal es el caso de la tribu, que resulta ser un agrupamiento de
familias (aett) y familias extensas (kyn) y que se dota de los
mismos esquemas religiosos que las familias. Los antepasados comunes
(base imaginaria de la cohesión de linajes, de los que ofrecen
numerosos ejemplos las sagas familiares) se convierten en dioses
tutelares y ancestros míticos de las tribus; Yngvi se convierte en
el epónimo de los ingaeuones (a la vez que lo será del linaje real
noruego), Hermin de los herminones, Saxnt de los sajones. Se
instauran cultos de cohesión que tienden a potenciar las
especificidades tribales, igual que ocurría en los cultos
familiares; un ejemplo respecto de los semnones lo ofrece Tácito
(Germania XXXIX, 2-3):

“En épocas fijadas en un bosque reputado sagrado por los augurios de
los antepasados y el espanto de lo antiguo, se reunían divididos
según su orígen, los pueblos de un mismo nombre y una misma sangre y
por medio del sacrificio de un hombre celebraban sus ritos bárbaros
y primicias horrendas … nadie entraba allí sin dejarse atar por un
vínculo que simbolizaba su dependencia y testimoniaba el poder de la
divinidad”

El sacrificio y la aceptación del lazo religioso sellan la
pertenencia al grupo tribal que a su vez es el grupo de los cultores
de la divinidad específica. La religión es el medio de mantener los
lazos de cohesión del grupo y la adivinación (y sobre todo la
aceptación de la interpretación del presagio) la técnica de
consolidar las decisiones comunes.
Pero los germanos pusieron en práctica otro sistema de consensuar
las decisiones que radica en el þing, la asamblea del pueblo. Actúa
en defensa del derecho sagrado con la finalidad de mantener la paz,
que se sustenta en el consenso, para ello el marco de la reunión es
sagrado y las decisiones se ratifican por medio de sacrificios y
toma de auspicios (para ahondar en la sacralidad de esta asamblea
política hay que tener en cuenta que posee un trasunto imaginario
que es el þing de los dioses que se lleva a cabo en torno a
Yggdrasill y que actúa como modelo de las reuniones humanas -y
viceversa-).
5.2.- Ritos de paso

.- Nacimiento

El nacimiento es el momento en el que se trenza el destino y está
presidido por las disir. El lote de cada cual se reparte en ese
momento en el mundo imaginario, lo que sin duda tiene que ver con
que en la vida real y en un sistema familiar cerrado como el
germano, el futuro del recién nacido tiene prefijadas estrictamente
sus posibilidades de desarrollo. Destino de muerte en el caso de que
el padre no lo aceptase y lo expusiese a la intemperie o los
animales salvajes (útburðr) o por el contrario destino de vida que
quedaba sellado con el acto muy importante de dotarlo de nombre (el
nombre que se le da determina en buena medida su papel futuro en la
jerarquía familiar). Otros ritos preceden a este fundamental de la
inserción en el grupo y son los que tienen que ver con el parto. El
parto se realiza con la madre de rodillas, por lo que la tierra toma
al niño nada más nacer; acto seguido se hace una aspersión con agua
y se le levanta hacia el sol; actos todos cargados de un fuerte
simbolismo naturalista.
La primera parte de los ritos de nacimiento tienen que ver con el
mundo femenino, mientras que los segundos, fundamentales en la
aceptación grupal del recién nacido se adcriben al mundo masculino.

.- Matrimonio

En los ritos matrimoniales germanos se intenta superar el conflicto
que provoca la mezcla de dos familias extensas. Al ser la familia la
célula básica organizativa, con sus ritos y costumbres propias, la
inclusión de un miembro ajeno provoca una serie de problemas
prácticos y rituales que se intentan solventar en la ceremonia de la
boda, cuyas complejidades cimientan la alianza entre grupos
receptores y dadores de mujeres. La tentación de la endogamia debió
de ser muy fuerte y así se explica en parte la especulación sobre
los matrimonios incestuosos entre los dioses Vanes. Tras la guerras
Ases-Vanes y la instauración del nuevo órden, el matrimonio
incestuoso se supera y la exogamia se convierte en la norma
matrimonial entre todos los dioses. Pero, por ejemplo, el conflicto
entre Njörðr y Skaði, que se plasma en la bilocación de la pareja y
en la incapacidad de adaptación a las costumbres diferentes de cada
cónyuge, ejemplifica las miserias de la exogamia.
Dumézil, en su intento de desentrañar la estructura trifuncional de
las sociedades indoeuropeas ha destacado la existencia de rémoras de
prácticas trifuncionales en ciertos matrimonios heroicos y divinos
escandinavos. Los tres matrimonios del héroe Sigurðr parecen
estructurarse de un modo que se clarifica con la comparación con los
tres tipos del matrimonio védico. La boda frustrada con Sigrdrifa,
basada en la violencia es parecida al matrimonio de la casta de los
guerreros; el matrimonio por compra de Brynhild sería de tercera
función y el matrimonio sin contrapartida (otorgado por los padres)
con Gudrun se regiría por las reglas de la primera función. Algo
parecido ocurre con el matrimonio de Freyr y Gerðr; el dios intenta
conseguirla por medio de regalos (al modo de la tercera función),
por la fuerza (al modo de la segunda función) y finalmente cumple
sus propósitos por la magia (al modo de la primera función).

.- Ritos iniciáticos

La iniciación entre los germanos culmina con la captura de un gran
animal o de un enemigo. Amiano Marcelino (XXXI , 9, 5) detalla la
siguiente práctica entre los taifalos:

“… los taifalos son un pueblo vergonzoso, tan escandaloso por sus
obscenidades y sus prácticas libertinas que entre ellos los
adolescentes se relacionan con hombres maduros en uniones de un
género inexpresable y consumen la flor de la juventud en repugnantes
prácticas. Hay que añadir que cuando uno de ellos … es capaz de
capturar por sí solo un jabalí o cazar un oso de gran tamaño se le
libera de esa unión contra natura”

Nos encontramos ante una clara testificación de homosexualidad
iniciática cuyos detalles desgraciadamente nos escapan de resultas
del rechazo fontal de la fuente que los transmite; los paralelos con
iniciaciones masculinas en otras culturas permiten intuir que la
unión sexual no era más que un componente de un aprendizaje de muy
diversas técnicas (extáticas, de caza, de combate etc.) que
permitían al jóven tras realizar la hazaña cinegética (la prueba del
valor) entrar a formar parte de la comunidad como miembro adulto con
plenos derechos (y liberarse de la minoría de edad sexual y así
poder acceder al matrimonio).
Tácito (Germania XXXI, 1), al hablar de los chatti transmite otra
costumbre no menos significativa:

” … en cuanto llegan a la adolescencia se dejan crecer la barba y
el cabello y solamente cuando han matado a un enemigo dejan ese
aspecto que han asumido como voto y consagración al valor”

En este caso los adolescentes indican su estado liminal por un
aspecto exterior diferente y tras cumplir la hazaña guerrera toman
el aspecto normal de miembros varones de pleno derecho. La hazaña
cinegética y la homosexualidad iniciática parecen prácticas más
antiguas que la hazaña guerrera y nos insertan en un mundo en el que
el papel del varón era el de cazador y no el de defensor del grupo y
de su producción y riqueza.

.- La muerte y más allá

El rito de paso último es el preludio de la asunción del estatus del
difunto por otro miembro de la familia. Por eso entre los germanos y
escandinavos hay una insistencia en cumplimentar correctamente la
ceremonia fúnebre y en consensuar el traspaso de la herencia por
medio de un ritual minucioso (arfleiðing) que asegure el
mantenimiento de la paz familiar. El banquete funerario es el lugar
en el que se sella la nueva jefatura, con la declamación de poemas
laudatorios al difunto (erfiljóð) y la ingestión de cerveza
especialmente confeccionada para la ocasión (erfiöl). Un traspaso
conflictivo, al resultar una infracción de lo sagrado puede
conllevar la conversión del muerto en un difunto rabioso que vuelve
para indicar que los descendientes no son dignos de la herencia.
Estos draugar, muertos que vuelven, aparecen con insistencia en las
sagas e indican que el ritual funerario se ha realizado mal o que el
muerto, si ha sido víctima de violencia, no ha sido compensado
correctamente. Se trata como puede verse de un mecanismo imaginario
del que disponen los miembros del grupo familiar para expresar y
canalizar el descontento que puede generarse si el ritual fúnebre no
se ha realizado por común consenso y pensando en la paz de la
familia. Este miedo a los draugar se testifica en prácticas de
desorientación del muerto como el rito likdor, consistente en
practicar un agujero en la pared de la casa por donde se saca el
cadáver y que luego se tapa, o en prácticas de confinamiento del
espíritu en el cuerpo como en el rito de veita nábjargir,
consistente en tapar los orificios nasales del difunto con cera.
Conocemos entre germanos y escandinavos con detalle los funerales de
los personajes de la élite, se enterraban con los símbolos de su
estatus terrenal (caballos, perros, joyas, armas), y se practicó
tanto el rito de incineración como el de inhumación entre los
vikingos. Un rito especial, y que debía de realizarse entre los
personajes de muy elevado estatus lo testifica Ibn Faln, para un
jefe varego en Rusia, lo fecha en el 922 y consiste en la erección
de un barco-tumba:

“… tras morir uno de los jefes lo colocaron en una tumba apartada,
que taparon durante diez días mientras terminaban de confeccionar el
traje mortuorio. Si el difunto es pobre hacen un barco pequeño, lo
colocan dentro y lo queman, pero si es rico dividen su patrimonio en
tres lotes, uno para la familia, otro para la mortaja y un tercero
para confeccionar el nabid que beberán el día en que sacrifiquen a
la esclava del muerto que quemarán con él … (visten al muerto y lo
colocan en el barco funerario) trajeron nabid, frutas y plantas
aromáticas y las colocaron alrededor del cuerpo, y también pan,
carne y cebollas que tiraron delante de él. Luego cogieron un perro,
lo partieron por la mitad y tiraron los trozos al barco, tras de lo
cual tomaron todas sus armas y las colocaron al lado del cadáver.
Luego trajeron dos caballos que hicieron correr hasta que sudaron
copiosamente y luego a golpes de espada los partieron a trozos que
tiraron al barco y lo mismo hicieron con dos vacas. Después trajeron
un gallo y una gallina, los mataron y los lanzaron al barco.
Mientras tanto la esclava que había aceptado voluntariamente ser
sacrificada deambulaba de tienda en tienda donde cada amigo del
difunto tenía relaciones sexuales con ella y le decía (luego se sacrifica a la
esclava, se prende fuego al barco y se erige un túmulo)”

La diferenciación social que se testifica entre los vikingos fuera
de Escandinavia, convertidos en una élite dominante muy poderosa,
pudo llevar a que se exacerbasen los ritos de destrucción de riqueza
que conllevaba el funeral por lo que el testimonio de Ibn Faln
quizás esté reflejando una situación particular. De todos modos
poseemos un modelo sobrenatural de rito fúnebre que permite calibrar
el dato y es el funeral del único dios que muere, Baldr. Snorri
Sturluson (Edda 67-68) narra lo siguiente:

“Los Ases auparon el cadáver de Baldr y lo transportaron a la orilla
del mar. El barco de Baldr se llamaba Hringhorni. Era más grande que
ningún otro barco, los dioses intentaron echarlo al agua y colocar
sobre él la pira funeraria de Baldr pero no hubo manera de que el
barco se moviera. Entonces se envió un mensajero a Jötunheimr (el
país de los gigantes) para que buscase a la giganta llamada
Hyrrokin. Llegó cabalgando un lobo y llevando por brida a una
serpiente … lanzó el barco al agua al primer empujón …
Posteriormente embarcaron el cadáver de Baldr; al verlo a Nanna
Nepsdóttir, su mujer, se le partió el corazón de pena y murió. Fue
llevada a la pira y se le prendió fuego. Después Thor avanzó y
bendijo la pira con Mjöllnir”.

El parecido con el ritual rus es grande, salvo en que la mujer que
acompaña al difunto a la pira es la esposa y no una esclava (lo que
parece testificar el rito primitivo, con paralelos en otros pueblos
indoeuropeos) y en que se insiste mucho menos en los sacrificios
funerarios (lo que permite de nuevo plantear que pudiera el rito rus
ser una especificidad local).
La práctica de enterrar en barcos funerarios se ha relacionado con
la localización del país de Hel en Útgarðr, el territorio más allá
del mar. Se trata de un mundo sombrío y subterráneo nombrado
Nástrandir en Völuspá y dividido en diversos parajes, algunos
especialmente horribles, donde son castigados los que han cometido
ciertos delitos y especialmente el perjurio. Otro destino post-
mortem era el túmulo dónde se creía que habitaban ciertos difuntos
que a la larga terminaban tutelando el territorio circundante. El
tercer destino tras la muerte y el más prestigioso entre los
escandinavos es la Valhöll (Walhalla), la mansión o sala de Odín. Se
sitúa en el cielo y a ella acceden los guerreros caídos en combate
(los elegidos de Odín). Es un paraíso de élite reservado a los
valientes que forman una turba, los einherjar, que se dedican a
pelear eternamente durante el día (sin conseguir nunca herirse de
muerte) y a banquetear por las noches alimentándose de la carne
siempre renovada del jabalí Saehrímnir y embriagándose con el
hidromiel que surge de las ubres de la cabra celestial Heiðrun. En
el poema Grimnismál (23) se especifica que Valhöll tiene quinientas
cuarenta puertas y que saldrán ochocientos guerreros por cada puerta
para enfrentarse, liderados por Odín, a las fuerzas de la
destrucción durante el Ragnarök. Los guerreros muertos eran
transportados, desde el campo del combate y por los aires, por unos
genios psicopompos llamados valkyrjur (valquírias), que en la
Valhöll sirven a los einherjar en los banquetes y a veces ayudan a
los héroes en la batalla.
Las tres localizaciones post-mortem para el difunto (si excluímos a
los draugar) que testifica el imaginario germano y escandinavo
ejemplifican una sensibilidad escatológica muy desarrollada que
potenciaba las tendencias bélicas de la sociedad ya que en el
sistema de valores la muerte en combate era preferible por conllevar
un más allá más perfecto y deseable.

La Religión Escandinava IV (Continuación II)

•8 Octubre, 2007 • Dejar un comentario

FREYR

4.3.-Colectivos sobrenaturales

.- Estructura ternaria, estructura binaria, oposiciones,
agrupamientos

Los dioses germanos y escandinavos tienden a formar grupos
caracterizados por relaciones complementarias o adversativas, lo que
aproxima el modelo religioso al de los celtas sin que podamos
dilucidar cuánto hay de préstamo y cuanto de común herencia.
El triplismo, tendría su explicación si seguimos el método
dumeziliano en la complementaridad de cada una de las figuras en el
esquema funcional, lo que conviene, por ejemplo, aunque
parcialmente, en el caso de la tríada de Upsala pero se aviene peor
en el caso de las tríadas de la antropogonía. El diplismo se
testifica desde la época romana, con el culto a los Alci y se
mantiene, por ejemplo, en parejas divinas como Freyr-Freyja o
Fjörgyn-Fjörgynn en época escandinava. Pero es un tema que se
rastrea en otros casos, por ejemplo en la androginia del gigante
cósmico Ymir o en el papel en la antropogonía de la figura de Tuisto
(el doble) de la que habla Tácito. Una indeterminación de géneros
que hace que el Njörðr escandinavo y la Nerthus germana puedan
identificarse y que sea lícito hipotetizar sobre una masculinización
en época vikinga de divinidades que en época romana eran tenidas por
femeninas (como las matres) y que quizás en una especulación más
arcaica no tenían género definido, ni tampoco individuación.
La estructura binaria en la especulación teológica escandinava
tiende a cargarse de tintes adversativos. Los matrimonios
incestuosos de tipo Van se disuelven para separar grupos homónimos
(como Freyr-Freyja) a la par que se potencian parejas enfrentadas,
cuyo mejor ejemplo lo ofrecen Odín y Loki, que aún siendo enemigos
actúan con medios tan semejantes que los aproximan. Ese universo de
contrarios se refleja tanto en el enfrentamiento Ases-Vanes o en la
oposición Baldr-Loki como de un modo magistral en el poema Völuspá
en el inevitable Ragnarök donde se emparejaran en la destrucción los
seres sobrenaturales (Freyr con Surtr, Odín con Fenrir, Thor con
Miðgarðsormr) en un lucha en la que los adversarios y el resultado
son conocidos de antemano.
Los escandinavos mantuvieron agrupamientos de seres sobrenaturales,
que formaban colectividades de número indeterminado. Aunque con
poderes mermados respecto de los dioses, y aunque se les brinde un
culto secundario resultan tener ámbitos de actuación en los que
resultan inapelables (como las nornas) o tan peligrosos (como los
gigantes en el Ragnarök) que permiten intuir que en épocas antiguas
fueron figuras religiosas de mayor peso.

.- Gigantes y enanos

Los gigantes (jötnar, þurs) son seres peligrosos para los hombres.
Mantienen una hostilidad implacable con los dioses que se
materializa en luchas generalmente lideradas por Thor. En el
Ragnarök las fuerzas de la destrucción estarán encabezadas por
gigantes, como Surtr, Hrymr o personajes muy cercanos a ellos como
Loki. Por lo tanto el muy arcaico tema de la gigantomaquia juega un
papel destacado en la especulación mitológica escandinava y hemos de
suponer que también aparecía en la del resto de los germanos. Los
jötnar son seres monstruosos y enormes pero también sabios (como
Mímir) y ricos, de los que se benefician los dioses en ciertas
circunstancias. Están en el origen del cosmos (que se forma del
cuerpo de Ymir) y en algunos casos se mezclan en matrimonio con los
dioses. Algunas gigantas poseen una gran belleza (por ejemplo
Gerðr), otras no rechazan incluso unirse con hombres (lo que parece
más bien que testificar episodios lúbricos, ilustrar iniciaciones
heroicas).
Los enanos (dvergr) resultan una raza especial puesto que son de
género masculino y no se suelen reproducir (nacen de modo asexuado),
viven bajo la tierra y su ocupación principal es la minería y la
metalurgia. Poseen la sabiduría oculta y sagrada que les permite
forjar armas mágicas para los héroes y objetos muy poderosos para
los dioses. En una cosmología que parece reciente forman los pilares
del cielo y los puntos cardinales; su papel religioso fué
devaluándose progresivamente hasta la época vikinga en la que tienen
un campo de actuación mucho más limitado que, por ejemplo, el de los
gigantes.

.- Álfar, landvættir, fylgur

Otro tanto debió de ocurrir con los alfos o elfos (álfar), máxime
cuando se mantuvieron en las creencias folklóricas en una posición
muy devaluada. En época escandinava forman dos grupos, los álfar de
luz, que viven en el cielo (la residencia de Freyr se llama
Álfheimr) y los álfar negros que viven bajo tierra (y en montículos
y tumbas) y se distinguen mal de los enanos. La relación con los
hombres es ambigua y pueden provocar enfermedades pero también
favorecer. Se les dedicaba una importante ceremonia sacrificial que
se llevaba a cabo a finales del otoño (el álfablót).
Los landvættir son espíritus protectores de bosques, montes,
piedras, guardianes de ciertos territorios sobre los que imperan
como señores; se manifiestan a veces en modos teriomorfos y los
hombres los espantan por medios rituales cuando necesitan tomar el
control sobre un territorio vírgen (el caso más claro es el del
poblamiento de Islandia). La sensibilidad germana frente a estas
criaturas imaginarias protectoras del ecosistema es diferente a la
eslava o la balta, pueden ser violentados y expulsados, lo que
permite entrever una ideología en la que impera la conquista frente
a la adaptación (cuando la situación lo requiere); el medio
imaginario de controlar a estos entes será la magia, componente
fundamental en la actuación religiosa germana.
Los fylgur son también seres protectores que pueden tomar formas
animales (osos, lobos, toros, pájaros), protegen a los hombres y
avisan en sueños de peligros.
Estas figuras que pueden ser teriomorfas y que pueden actuar como
protectores de los animales en algunos casos presentan un arcaismo
que ya reseñó Eliade y que entronca con formas religiosas
paleolíticas.

.- El destino: nornir, dísir

Las nornas (nornir) fijan el destino y sus decisiones resultan
irrevocables. Quizás fueran muy numerosas en el pasado (es posible
que se creyese que había una norna por persona) pero ya en época
romana se tendió, quizás por influjo del modelo clásico, a
restringir su número (recordemos la inscripción dedicada a las Matrib
[us] Parc[is]). En época escandinava son tres; Urðr (pasado),
Verðandi (presente) y Skuld (futuro), residen en las raíces de
Yggdrasill e hilan el destino de los hombres y en especial, con hilo
de oro, el de los héroes.
Las dísir son también divinidades del destino, lideradas por Freyja,
son fundamentales en el nacimiento y tutelan a familias y personas.
Nombradas Idisi entre los germanos continentales, parecen tener
poder para detener ejércitos o desatar a un prisionero (así lo
expresa las Conjuraciones de Merseburgo) y se les dedicaba entre los
escandinavos el gran sacrificio solsticial invernal (disablót) que
se ofrecía para atraer la fertilidad pero también por la paz y la
victoria.

La Religión Escandinava IV (Continuación)

•5 Octubre, 2007 • Dejar un comentario

ODIN

.- Loki

Loki es un dios contradictorio y complejo, hijo de gigantes,
progenitor de monstruos y seres infernales (Hel, Fenrir,
Miðgarðsormr), tiene un papel fundamental en la aniquilación de
Baldr y en la degeneración del mundo y dirigirá las fuerzas de la
destrucción en el Ragnarök. Sería simplemente un dios del mal
(antitético a Baldr, por ejemplo) si no conociéramos otros episodios
en los que ayuda a los Ases. Será el que procure a Thor su arma
definitiva (el martillo Mjöllnir) y a Odín su caballo mágico (Loki
engendró a Draupnir durante una metamorfosis en yegua). En el poema
que se le dedica (Lokasenna) aparece con rasgos cómicos, como un
traidor, un egoista, un ladrón, pero también como un personaje útil,
lo que ha llevado a ciertos investigadores (por ejemplo el erudito
holandés Jan de Vries) a relacionarlo con una figura mitológica de
algunos pueblos de Norteamérica a la que los historiadores de las
religiones han dado la denominación genérica de trickster
(tramposo). Dumézil que le dedicó una monografía, ha descubiertos
similitudes con el personaje de la epopeya narta denominado Syrdon,
lo que avalaría su antigüedad indoeuropea; aparece como enemigo del
órden, pero sobre todo como la fuerza dinamizadora que impide que el
mundo se anquilose y que desencadenará la purificación del Ragnarök.
Su visceralidad tiene parecido con la de Odín, su enemigo; no se
atiene tampoco a pactos ni a normas, no tiene interés por los
hombres por lo que no aparece reflejado ni en la onomástica ni en el
culto.

.- Dioses venidos a menos: Heimdallr y Úllr

Heimdallr es un dios que en la especulación escandinava cumple un
papel secundario, pero que posee atributos que permiten pensar que
debió de tener una mayor influencia en épocas anteriores. No se le
conoce toponimia ni rituales pero en la Völuspá aparecen los hombres
como hijos suyos y en la Rígþula se le presenta como equivalente a
Rigr, el que dió origen a la humanidad dividida en tres clases
(nobles, hombres libres y esclavos). Tuvo nueve madres según el
Heimdallagaldr, poema que le estaba dedicado y que se ha perdido
casi totalmente, vive en Himinbjörg (el castillo del cielo),
sostiene el mundo y vigila gracias a sus poderes extraordinarios (ve
a gran distancia, tiene un oído tan fino que distingue el murmullo
de la hierba al crecer). Vigila sin necesidad de conciliar el sueño
y será el que avise del comienzo del Ragnarök donde peleará a muerte
con Loki. Dios blanco, de diente de oro, Dumézil defendió su
semejanza con el védico Dyu-Bhisma, con lo que su arcaismo queda
patente.
Úllr también debió de ser un dios arcaico de primer órden, aparece
en runas muy antiguas y en la toponimia más primitiva y posee una
paredra casi homónima Ullin. Es un dios cazador, arquero, esquiador,
y Saxo (III, 72-73) explica que suplantó a Odín como señor del mundo
durante seis años de resultas de una incapacidad de éste para reinar
(por haberse travestido y por lo tanto haber perdido su majestad).

.- Njörðr

Njörðr pertenece al grupo de los dioses Vanes y en época escandinava
es un dios masculino, aunque parece corresponder en el nombre con la
Nerthus de Tácito. Dios de la prosperidad, de la riqueza, de la
navegación, manda sobre el viento y el mar y hay que invocarle para
conseguir que las actividades comerciales resulten satisfactorias.
Era una divinidad extremadamente popular como reflejan numerosos
topónimos solamente superados por los que se forman con los nombres
de sus hijos Freyr y Freyja. Realiza dos matrimonios, uno incestuoso
al estilo Van con su hermana y otro exógamo, tras el pacto con los
Ases, con la giganta Skaði (diosa esquiadora, simboliza las tierras
heladas). Esta segunda nupcia no resulta satisfactoria para ninguno
de los dos (y terminan alternando la residencia entre la montaña -el
elemento de Skaði- y el mar -el elemento de Njörðr- en un tema
mítico muy arcaico).

.- Freyja-Freyr

Freyr y Freyja son hermanos y estan unidos en un matrimonio
incestuoso de tipo Van hasta que se resuelve la contienda Ases-Vanes
y cambian de cónyuges. Son dioses extremadamente populares en la
época vikinga, lo que se refleja en un gran número de topónimos
formados con sus nombres.
Forman una identidad en cierto modo androgínica (presidiendo la
fecundidad y el placer), que con el tiempo debió de individualizarse
potenciandose los rasgos específicos de cada miembro. Así Freyja
enseña a los Ases y especialmente a Odín la magia sejðr, se puede
metamorfosear, posee la mitad de los muertos en combate de los que
se debe la otra mitad a Odín, reside en ciertos casos en la llanura
de la batalla (fólkvangr, a veces cabalga a Hildisvín, el verraco de
la batalla). Presenta fuertes caracteres odínicos (está casada con
Óðr, dios oscuro pero entroncado con Odín) que tendieron a restar
nitidez a su diferenciación respecto de Frigg, pues ambas además son
diosas del amor, adúlteras y lascivas (como puntualiza Loki,
respecto de Freyja, en sus insultos en el Lokasenna). Uno de sus
epítetos es Gefn, que la relaciona con los testimonios romanos
(Matronae Gabiae, por ejemplo), es por lo tanto una diosa antigua y
no pertenece exclusivamente a la especulación escandinava.
Freyr también cabalga sobre un verraco, es un dios fálico y
corresponde al Fricco del templo de Upsala. Es dios de la
prosperidad, de la fertilidad, de la riqueza, se le invoca para
conseguir cosechas y riquezas, aunque también es un guerrero
ejemplar. Será el dios principal de la tercera función en la época
vikinga suplantando en popularidad a Njörðr, aunque actúa en pocos
episodios mitológicos. El principal es el del cortejo de Gerðr por
intermediario de su servidor Skirnír. Sus animales eran el perro, el
verraco y el caballo que se sacrificaban en su honor. Freyr tiene
que ver con la consecución de la realeza y los ritos con caballos
tienden a ilustrarlo, se le estima idéntico a Ingvi, epónimo del
linaje de los Ynglingar, la familia real sueca, pero es también dios
tribal de los ingaeuones de los que habla Tácito. Freyja y Freyr
resultan divinidades con ámbitos de acción más complejos que los de
la exclusiva propiciación de la fecundidad, ilustran los problemas a
que se enfrentan los intentos de adaptar el esquema dumeziliano al
caso germano sin que la tripartición funcional se desvirtúe.

.- Frigg, Fjörgynn, Íðunn
Frigg (la bien amada) es la esposa de Odín y la madre de Baldr,
especie de Venus germana que se confunde en ocasiones con Freyja de
resulta del parecido en los nombres pero también en las funciones
(quizás en origen fueran la misma divinidad). Habita Fensalir (la
sala de los pantanos) por lo que se piensa que tiene que ver con los
sacrificios de las turberas. Es diosa del amor (es lúbrica y
adúltera -en una ocasión con su propio padre Fjörgyn-) pero también
de la maternidad y el matrimonio, y adivina el destino como su
esposo Odín.
Fjörgyn (masculino) o Fjörgynn (femenino) es una divinidad que se
identifica con la tierra (Jörd) y cuyo teónimo emparenta con el
Perún-Perkunas eslavo, balto y albanés. Padre y amante de Frigg,
madre de Thor forma una duplicidad de género indeterminado que
postula por la antigüedad de su origen.
Íðunn es la diosa de la eterna juventud y posee las manzanas de la
vida, fué raptada por los gigantes y rescatada cuando los dioses
empezaban ya a envejecer. Está casada con Bragi, el dios de los
poetas. Más que de un préstamo de la mitología griega como en su día
se creyó, hemos de pensar que se trata de un tema muy antiguo, como
tantos que testifica la mitología escandinava y que entroncan en la
herencia indoeuropea.

.- Otros dioses

Otros dioses que parecen menores pero que en algunos casos entroncan
incluso en temas míticos fundamentales como la antropogonía (tal
como ocurre con Vili, Vé, Hœnir y Loðurr) pueblan los relatos
escandinavos. Völundr, el herrero maravilloso, Helgi o Viðarr que
presentan características que los sitúan entre el estatus divino y
el heroico, Ægir, dios del mar pero también señor de los calderos
donde se mezcla el líquido embriagador para el banquete, en general
son dioses cuya individuación no está tan desarrollada como la de
las grandes figuras y testifican un politeismo que como ocurría en
época romana tiende a formar colectivos divinos o semi divinos.

La Religión Escandinava IV

•4 Octubre, 2007 • Dejar un comentario

ODIN

4.- Teología: Estructuras, funciones y cambio

4.1.- La época previkinga

La teología germana se suele reconstruir usando los testimonios
escandinavos como base, con lo que los datos de las épocas romana y
de las migraciones quedan subordinados al esquema teológico de época
vikinga.
A pesar de la precariedad de fuentes, los datos previkingos
presentan una coherencia que permite su estudio particular.
Tácito destaca tres tipos de dioses; los que nombra con nombre
latino por interpretarlos a la romana (Mercurio, Hércules, Marte),
los que dice ser cultos extranjeros importados (caso de Isis entre
los Suevos) y los que nombra con la apelación germana latinizada
(Nerthus, Alci). Los tres primeros han sufrido una interpretatio que
no es obra exclusiva de Tácito puesto que se reconoce en épocas
posteriores (en el siglo IV) cuando se establecerá la denominación
de los días de la semana y al latino dies Mercurii se le nombrará
wuotanestag/óðinsdagr (en alto alemán el nombre del dios es Wuotan
<*Wðan[az] y su equivalente islandés Óðinn), al dies Iovis,
donarestag/ þórsdagr (por Donar-Þórr) y al dies Marti, tiwesdag/
týsdagr (por *Twaz-Týr). El dios supremo según Tácito (Germania
IX,1) era Mercurio (Wuotan-Odín) en cuyo honor se realizaban
sacrificios humanos (de enemigos vencidos). El campeón divino es
Hércules (Tácito, Germania III,1) al que se encomiendan los
guerreros antes de la batalla y en cuyo honor entonan un canto (el
bardito) cuyo temple servía como augurio del desarrollo favorable o
no de la batalla. Corresponde con los atributos de Donar-Thor, y por
lo tanto tenemos aquí dos interpretationes diversas del mismo dios
germano, como Hercules y como Júpiter.
El culto de Nerthus lo expone Tácito (Germania XL, 2-5) con cierto
detalle:

“Ninguno de los pueblos (germanos) se distingue de los otros por
nada singular si no es por el culto común a Nerthus, es decir a la
tierra madre. Creen que interviene en los asuntos humanos y que
circula entre los pueblos. Hay en una isla del océano un bosque
sagrado y en ella un carro consagrado, cubierto de un toldo,
solamente le esta permitido tocarlo al sacerdote. Reconoce que la
diosa está presente en el santuario y la acompaña con gran
veneración en el carro tirado por vacas. Son días de gozo, y fiesta
en los lugares que se digna honrar con su visita. No se inician
guerras, no se cogen armas, se guarda el hierro; solamente se conoce
la paz y la tranquilidad y solo entonces se ama ese estado, hasta
que la diosa, harta del contacto con los mortales es devuelta por el
sacerdote al templo. Luego se baña el carro, el toldo y si hemos de
creer lo que se cuenta, hasta la propia diosa, en un lago recóndito;
unos esclavos cumplen este rito y el lago los engulle rápidamente.
Un terror y una santa ignorancia envuelven este misterio que no
puede ser visto sin perecer.”

Más adelante (XLIII, 4-5) Tácito ilustra el culto a los Alci:

“Entre los Naharvales se exhibe el bosque sagrado de una antigua
religión. Lo preside un sacerdote vestido de mujer pero los dioses
venerados serían Castor y Pollux según la interpretación romana. Ese
es el carácter de los númenes llamados Alci. Nada de estatuas, ni
rastro de superstición extranjera y se les venera como hermanos y
como jóvenes”.

Tácito es sensible a las semejanzas y las diferencias entre el culto
que conoce (griego y romano) y el de los germanos. Destaca los
sacrificios humanos (en el caso de Mercurio y Nerthus) frente a
sacrificios habituales de animales en los casos de Marte y Hércules
e insiste en el aniconismo, de modo evidente con los Alci y de forma
indirecta con Nerthus (no habla de que se realice una procesión de
una estatua -lo que sería habitual en el culto griego y romano- sino
que dicen los germanos que se produce una epifanía -lo que
evidentemente pone en duda-). La paradoja está lejos de la
exposición del autor, por lo que sus datos parecen bastante
aceptables y las semejanzas que constata, en especial el culto a
divinidades gemelas, está suficientemente contrastado entre otros
pueblos indoeuropeos (por ejemplo los baltos).
Mayor indeterminación presenta un texto de César (B.G. VI, 21) en el
que dice que los germanos veneraban al sol, la luna y Vulcano, se
puede simplemente desechar el testimonio aunque quizás se podría
explicar si se tiene en cuenta el papel que vimos que desempeñaba el
fuego en el fín del mundo (aunque conllevaría plantear una gran
antigüedad para algunas de las imágenes del Ragnarök escandinavo).
Se pisa un terreno más firme con el culto a las Matres, testificado
en la epigrafía de las provincias romanas fonterizas del territorio
germano (especialmente en la Germania inferior); las influencias
célticas son claras pero algunos epítetos son indudablemente
germanos: Gabiae, Alagabiae, Friagabis (ejemplos en ILS 4804 y
ssgs.) que expresan la idea del don (gótico giba). Recuerdan lo que
serán en época vikinga las dísir o incluso las nornir (diosas del
destino cuyas antepasadas seguramente se esconden tras las Matrib
[us] Parc[is] de la epigrafía). Otra divinidad testificada por la
epigrafía es Nehalennia, diosa de marinos y viajeros, que porta una
cornucopia pero también atributos de diosa de la fecundidad en una
asociación (mar, riqueza, fertilidad) que se vuelve a encontrar en
el dios escandinavo Njörðr.
La época romana nos tetifica entre los germanos unos dioses con
funciones compactas que tienen que ver con la guerra, la soberanía,
la fertilidad y el comercio-navegación.
En la época de las migraciones, en la que la documentación es menos
rica, destacan los cultos tribales, en algunos casos centrados en
antepasados míticos dobles: Hengist-Horsa (potro-yegua) entre los
sajones de Gran Bretaña, Raos-Raptos entre los vándalos asdingos,
Ibor-Aio entre los lombardos. Beda (De temporum ratione, 13) habla
de una noche de las madres (modraniht), que se festejaba la víspera
de Navidad; en ambos casos llama poderosamente la atención la
similitud con la situación en época romana.

La Religión Escandinava III

•27 Septiembre, 2007 • Dejar un comentario

odin

3.1.- El nacimiento del mundo y del hombre.

La estrofa novena de la Völuspá detalla que en el origen estaba el
vacío (Ginnungagap -Ghinmendegop en Adán de Bremen-):

“Eran los primeros tiempos
y nada había
ni arena ni mar
ni frías olas
ni tierra
ni cielo en las alturas
gigantesco era el vacío
no había una brizna de hierba”

Este vacío primordial sirve de crisol para la unión de opuestos
representados por los hielos de Nilfheimr y el fuego de
Múspellsheimr de los que surge Ymir, un gigante andrógino que
procrea de sus brazos y piernas a los gigantes de hielo
(Hrímþursar). Auðumbla, vaca cósmica nacida como Ymir del hielo
alimenta con su leche al gigante y a su vez lame los hielos salados
dando lugar al surgimiento de nuevos seres, Burr del que nace Bor
que a su vez engendra con la giganta Bestla la tríada divina formada
por Odín, Vili y Vé. Al matar éstos últimos a Ymir crean el cosmos
visible, en las palabras de Vafþruðnismál, 21:

“De la carne de Ymir
se modeló la tierra
de sus huesos las montañas
el cielo del cráneo
del gigante frío como el hielo
y de su sangre surgió el mar”

La antropogonía entre los escandinavos tiene dos versiones
principales. En un caso el primer hombre (Askr, el fresno) y la
primera mujer (Embla, el olmo) surgen de troncos de árboles a los
que una tríada divina (Odín, Hœnir y Lóðurr en Völuspá, 17-18, Odín,
Vili y Vé en Gylfaginning) dotan de vida. En el otro dos seres
humanos emergen del árbol cósmico Yggdrasill y pueblan el mundo. Se
puede suponer que existieron otras versiones ya que, por ejemplo, al
dios Heimdallr se le llama progenitor de los tres grupos sociales en
Rígþula y a los hombres en Völuspá 1, hijos de este dios.
Se pensó que estas narraciones eran desarrollos recientes, influídos
por la especulación cristiana, pero el método comparativo ha
permitido a Bruce Lincoln y Jan Puhvel determinar que contienen
elementos asombrosamente arcaicos. El nombre del gigante cósmico
resulta muy similar al del primer hombre en la tradición védica
(Yama, que es gemelo de Yami) y parece también poderse identificar
con Tuisto (“el doble”, lo que define bien a un andrógino) que
presenta Tácito (Germania II,3) como padre de Mannus, el ancestro
mítico de los germanos. La animación de objetos naturales para
convertirlos en seres humanos tiene también paralelos notables. La
mitología escandinava, a pesar de lo reciente de su plasmación
literaria presenta motivos que enraízan en un remoto pasado y dan
firmeza a la comparación y la reconstrucción de una cosmogonía
germánica antigua.

3.2.- El cosmos y su estructura

El cosmos para los escandinavos tenía por eje el árbol Yggdrasill,
un fresno o un tejo (en orígen seguramente un roble) cuyas tres
raíces penetraban en el mundo de los hombres, de los muertos y de
los gigantes. A sus pies surgían diversos manantiales (o uno solo
ramificado); la fuente del saber custodiada por el gigante Mímir, la
fuente del destino (Urðr) y la fuente madre de los ríos terrestres.
De su tronco manaba el licor vivificante Aurr, numerosos animales
vivían en sus diversas partes y bajo su sombra se llevaba a cabo la
asamblea de los dioses. Entre los germanos continentales existía la
creencia en una columna del mundo, denominada Irminsul de la que
hablan Thietmar de Merseburgo (II,1) o Adán de Bremen (I, 7-8); la
que tenían los sajones fué destruída por Carlomagno en 772, lo que
parece indicarnos que nos hallamos no sólo ante un concepto
imaginario sino ante un objeto de culto que tenía una plasmación
visible ya que las instalaciones que rodeaban la columna dieron tres
días de trabajo al ejército para conseguir desmantelarlas.
Para Eliade lo específico del árbol cósmico escandinavo frente a los
numerosos paralelos de árboles de la vida que existen en muy
diversas culturas es que conlleva, desde su orígen, el germen de su
destrucción; el dragón Niðhöggr roe sus raíces, cuatro ciervos
devoran el follaje, su caída determinará el fin del mundo.
En torno a Yggdrasill se escalonan los nueve mundos según Völuspá,
2, que a su vez se pueden sistematizar en tres grandes reinos o
fortalezas. Los hombres habitan Miðgarðr, la tierra media, los
dioses Asgarðr, en el centro de la anterior (o en el cielo en
tradiciones que parecen más tardías) y monstruos, gigantes y
difuntos habitan Utgarðr. Miðgarðr, el centro del universo, está
rodeado por el mar en cuyo fondo habita la serpiente cósmica
Miðgarðsormr o Jörmundgandr, Utgarðr formado por montañas heladas y
territorios inhóspitos presenta los rasgos de la alteridad y parece
localizarse imaginariamente en el extremo septentrional y oriental;
Iarnviðr (el bosque de acero) era una de sus partes y en otra
habitaban los gigantes de hielo (Hrímþursar), en el extremo norte
estaba Hel, el reino de los muertos; estas imágenes reflejan el
espanto que debieron sentir los navegantes vikingos ante los hielos
circumpolares. El cosmos de los mitos escandinavos aparece como un
reflejo de la realidad de los viajes vikingos, frente al horror que
depara el norte y el este, el oeste y el sur son tierras abiertas y
mares navegables; es posible, por lo tanto que se trate de
especulaciones recientes.

3.3.- El Ragnarök.

El Ragnarök (destino de los dioses o las potencias), se describe en
detalle en el poema eddico Völuspá y consiste en la lucha final
entre los dioses y las fuerzas caóticas de Utgarðr. Precedido de un
invierno que durará tres años, comienza cuando se desatan todos los
enemigos del órden cósmico; el sol (Sól, de género femenino) y la
luna (Máni, de género masculino) son tragados por los lobos que los
preceden; los difuntos, los gigantes destructores, los monstruos
(incluída la serpiente marina cósmica), que habían sido contenidos
por los dioses hasta ese momento, avanzan sobre Miðgarðr y Asgarðr;
Yggdrasill se tambalea:

“Los hermanos lucharán entre sí
y se matarán unos a otros,
los padres mancillarán
su propia descendencia,
malos tiempos para el mundo
adulterio universal,
tiempo de hachas, tiempo de espadas
los escudos se resquebrajarán.
Tiempo de tempestades, tiempo de lobos
antes de que el mundo se derrumbe
no habrá cuartel para nadie”
Völuspá, 45

no sólamente los hombres sino también el cosmos entero zozobra:

“El sol se apaga
la tierra se hunde en el mar
las brillantes estrellas
caen desde el cielo
los humos forman torbellinos
las llamas crepitan
hasta que el fuego
abrasa el mismo cielo”
Völuspá, 57

Los dioses perecen en el combate junto con sus enemigos y solamente
el fuego (Surtr), que resulta al final purificador, sobrevive a este
cataclismo cósmico que termina en una regeneración universal. El
Ragnarök acaba en una nueva edad de oro cantada en las estrofas
finales de la Völuspá (59-64):

“Y por segunda vez
emergerá del mar
una tierra nueva
eternamente verde
volverá el agua a las cascadas
y el águila al cielo …
en campos sin sembrar
madurará la cosecha
todos los males tendrán reparación
volverá Baldr (el mejor de los dioses) …
una sala se levantará
más bella que el sol
cubierta de oro …
los fieles …
habitarán en ella
y eternamente
gozarán de felicidad”

Una nueva pareja humana formada por Líf y Lifþrasir, que se habían
escondido en Yggdrasill repuebla un mundo paradisíaco.
Se ha pensado que en esta visión escatológica de la Völuspá tuvo una
decisiva influencia el ambiente milenarista que impregnaba la época
de la conversión de Islandia al cristianismo, pero hemos de ser
conscientes de que nos hallamos ante una manifestación más del mito
del eterno retorno, por lo que, por lo menos en su estructura, la
visión escandinava del Ragnarök debe de corresponder a una
especulación muy arcaica.